La Asamblea Legislativa de El Salvador, a través de la Comisión de Obras Públicas, dio luz verde a una propuesta que busca eliminar la obligatoriedad de construir espacios de estacionamiento en proyectos habitacionales, comerciales e industriales. La medida responde a una iniciativa impulsada desde el Ministerio de Vivienda y apunta a reducir los costos de construcción, facilitar el acceso a la vivienda y promover un uso más eficiente del suelo urbano.
Con esta modificación, ya no será necesario incluir espacios de estacionamiento en los permisos de edificación, a menos que sean indispensables para accesibilidad de personas con discapacidades, mujeres embarazadas, personas mayores y vehículos de emergencia. Es una norma general que tiene como objetivo simplificar los procesos de urbanización y construcción, especialmente en áreas céntricas y urbanas donde el costo del terreno es más alto y el uso de automóviles privados no es esencial.
Desde el Ministerio de Vivienda se sostiene que este cambio es crucial para impulsar el sector de bienes raíces, particularmente en las áreas de vivienda de interés social. Se ha indicado que la exigencia de estacionamientos aumenta considerablemente el costo de cada vivienda, con alzas que pueden exceder los 10,000 dólares por espacio para vehículo. Este costo extra, a menudo innecesario para familias sin automóvil, acaba afectando la asequibilidad y restringe el acceso a alternativas habitacionales formales.
La modificación también incluye estímulos en el ámbito urbanístico. Aquellas iniciativas que elijan omitir de manera total o parcial la creación de estacionamientos podrían obtener ventajas en sus parámetros de construcción, como la disminución de los límites de impermeabilización. Esto constituye un beneficio extra para los desarrolladores que eligen diseños ecológicos o verticales. Está dentro de una perspectiva más general de cambio urbano que favorece el transporte público, la movilidad de los peatones y el uso eficaz de los recursos.
El dictamen aprobado también establece que ningún funcionario público, autoridad local ni técnico en urbanismo podrá exigir la inclusión de parqueos como requisito obligatorio. De hacerlo, podrían ser sujetos a sanciones administrativas e incluso penales. Este punto busca cerrar la puerta a interpretaciones discrecionales de las normativas, brindando mayor certeza a los desarrolladores y reduciendo el margen para decisiones arbitrarias.
La iniciativa fue apoyada en su mayoría por los legisladores del partido gobernante, quienes indicaron que es una acción alineada con los intentos del gobierno de incentivar la inversión, actualizar el urbanismo y disminuir los gastos de la vivienda. Asimismo, subrayaron que los constructores continuarán teniendo la opción de añadir estacionamientos si lo consideran necesario para su modelo comercial o la demanda del mercado.
Desde ciertos rincones profesionales de la arquitectura y el urbanismo, la reforma ha sido vista positivamente como un avance hacia urbes más densas y sostenibles. A pesar de esto, han surgido opiniones que solicitan precaución y una planificación completa que prevenga desbalances, particularmente en áreas donde la oferta de transporte público es insuficiente o falta por completo. Sostienen que la iniciativa debe ir de la mano de políticas adicionales de movilidad, ampliación de ciclovías y refuerzo del transporte colectivo, de modo que los habitantes no enfrenten inconvenientes por la disminución de espacios de estacionamiento.
La propuesta todavía necesita ser aprobada en una votación general, pero parece contar con el respaldo suficiente para convertirse en legislación. Su puesta en marcha representará un cambio significativo en la normativa de urbanismo del país, eliminando uno de los obstáculos históricos que más ha frenado el desarrollo de proyectos de vivienda asequible en zonas con alta densidad poblacional.
Con esta decisión, El Salvador se suma a una tendencia que ha cobrado fuerza en varias ciudades de América Latina y del mundo, donde se revisan las normativas tradicionales que priorizaban al automóvil y se apuesta por modelos de urbanismo más inclusivos, sostenibles y adaptados a las necesidades reales de la población.
